Mis fabulosas 48 horas de viaje en Milán

¡Awwhh… La incomprendida Milan! Seguro al mencionarla pensaste en moda, industria y metrópolis italiana. Yo también tenía esa impresión, pero un corto viaje para participar de la Borsa Internazionale de Turismo (BIT) amplió por mucho mi óptica de esta cautivadora ciudad. Hoy en Pasaporte Dominicci te cuento sobre los otros ingredientes de este, ¡el más fuerte plato italiano!

 

Milan es como una chica con doble personalidad: antigua y moderna; elegante y atrevida; hedonista y trabajadora. Una combinación perfecta que la ha llevado a convertirse en el motor económico de Italia. ¡Y como sabes, Italia sabe mucho de motores!

 


 
Felizmente descubrí que igual que sus hermanas ciudades italianas Milan es rica en historia y arquitectura, pero a diferencia de muchas de ellas, no vive mirando al pasado, sino enfocada en el futuro, mientras disfruta de la riqueza de esos dos mundos.

 

Ve de compras, con estilo en Corso Vittorio Emmanuelle II.



 
Durante mi fugaz, pero intensa estadía disfruté de su rica arquitectura, atrevidos diseños mobiliarios, deslumbrante vida nocturna y delicada gastronomía regional.
 

 
La personalidad del ciudadano de Milan, tiene mucho en común con el Latinoamericano que vive en una capital o en los Estados Unidos. Trabaja fuerte, pero también se premia y festeja fuerte!

 
Disfruté una buena dosis de belleza, arte y arquitectura cortesía de la famosa casa de opera La Scala y de la joya gótica que es la Catedral de Milan.
 

 
Bueno, ¿y qué puedo decir de la moda? ¡Un festín para los ojos! Y ojo, que no fui a ningún desfile. ¡Milan es la gloria del buen vestir y el desfile de modas se disfruta en la calle, 24/7!
 
A diferencia de otras partes del mundo, en Milan, la gente se atreve a vestir radicales diseños que en otras ciudades no bajan de la pasarela. Y es que desde el chico hasta el anciano, sin importar condición social o económica lleva con estilo el peso de vivir en la capital de mundial de la moda!
 


 Hay dos fechas en que viajar a Milan es super especial: la semana de la moda, cuando las calles de la ciudad se abarrotan de super modelos y la semana del diseño del mueble, cuando el mundo viene a conocer las ultimas creaciones del diseño italiano.
 

 
En fin, Milan lleva con gracia el delicado balance entre ser una metrópolis urbana, sin perder ese tuétano cultural que define y distingue los pueblos.

 

No es una pulguilla cualquiera, es la pulguilla de Milán.

 

La gran frustración de mi viaje, y que se las comparto para que nunca les pasé, fue no haber podido ir a ver “La Ultima Cena”. La famosa obra de Leonardo Da Vinci habita en el convento Santa Maria Delle Grazie, en Milan, pero hay que reservar con meses de anticipación. Así que si la quieres verla en persona, reserva tus boletos desde el mismo día que compres el pasaje.

 

Me tuve que conformar con ver este mural de “La Ultima Cena” en el aeropuerto.

 

De modo, que si no has visitado Milan, ¡empaca, pues aún no has visto la Italia real y del futuro! Buon viaggio, bellos!
 

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Carmen Dominicci también es autora de Carmen Dominicci Trotamundos

 

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¿Conoces Milan o te gustaría conocerla?

 

Cuéntame: ¿Qué fue lo más que te agradó de Milan?

 

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