De monasterio a hotel boutique en la romántica Verona

Toma una de las ciudades más románticas del mundo, sí, la de Romeo y Julieta, y añádele un hotel moderno, pero con columna vertebral antigua. El resultado: el fabuloso y chic hotel Veronesi La Torre en Verona, Italia. Allí tuve la suerte de hospedarme recientemente y ya  estoy lista para contarte…

 

 

Siempre que viajo busco alojarme en hoteles que aporten algo único y como quien dice, el hotel Veronesi la Torre tiene historia en sus huesos.

 

 

La moderna encarnación que vemos hoy, es resultado de la cuidadosa reconstrucción que Calzedonia Group y su dueño Sandro Veronesi (creador del imperio de lencería femenina Intimissimi) hizo del antiguo monasterio ubicado en Dossobuono, Verona.

 

 

Los austeros cuartos de monjes fueron transformados en cómodas habitaciones de encanto contemporáneo con toques decorativos que nos recuerdan su pasado tradicional. Chic, chic, chic!

 

 

Si estas paredes hablaran, tendrían mucho que rezar; en cambio ahora son testigo del deleite y esparcimiento que uno disfruta en este hotel y spa ubicado a 15 minutos del centro antiguo de Verona y a 25 minutos del Lago di Garda.
 

     

 

 

Pequeños y grandes detalles me robaron una sonrisa mientras estuve aquí, como la curiosa silla del diseñador italiano Gaetano Pesce’s “UP” que te da la bienvenida en el recibidor (seguro querrás sentarte en este “trono”) el simpático letrero de “no molestar” en la puerta o el regalito de bienvenida acompañado de un fragmento de la famosa obra de Shakespeare, Romeo y Julieta. 

 

 

 

Te advierto que entre las lindas habitaciones y su impresionante spa y gimnasio con vista a una amplia piscina climatizada, no querrás salir del Veronesi la Torre. Te tendrás que recordar que la hermosa Verona está allá fuera y que viniste a visitarla.

 

 

Con todo lo hermoso e interesante que es el hotel tengo que admitir que lo más que me impresionó fue su servicio. El staff de Veronesi la Torre si que sabe consentir a un huésped, desde que llegué hecha picadillo después de horas viaje, mientras buscaba relajamiento en su spa, gimnasio y terraza, hasta cuando planificaba mis excursiones y salidas nocturnas. ¡Fue como tener un par de amigos en Verona!

 

 

Antes de partir le di un ultimo vistazo. No podía dejar de imaginarme: ¿Qué dirían los monjes del antiguo monasterio si lo vieran ahora? ¡Seguro le daría su bendición!

 

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Carmen Dominicci también es autora de Carmen Dominicci Trotamundos

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