Viajar: El mejor tratamiento antidepresivo

¿Te has fijado cómo en los aviones te piden, que en caso de emergencia, te pongas tu primero el oxígeno antes de ayudar a otros? La razón es simple: si tú no estás bien, los que dependen de ti tampoco lo estarán.

La vida tiene la costumbre de cambiarle a uno los planes, a menudo con resultados catastróficos. Y así, en un abrir y cerrar de ojos, uno termina sumido en la más profunda tristeza. Los motivos, pueden ser muchos: la pérdida de un empleo, de una pareja, de un negocio, de una propiedad, o de todas las anteriores. Sí, porque cuando llueve, no escampa… He tenido mi buena ración de tornados vivenciales y, con el tiempo, he encontrado un remedio para enfrentar la desgracia y la depresión. Ese curalotodo es y ha sido viajar.

¡Ay, Carmen! ¿Cómo puedo estar pensando en viajes con lo que estoy atravesando? Pues es precisamente lo que deberías estar considerando, en vez de dejarte arrastrar por esa pena que te agobia. No se trata de ser irresponsable y abandonar tus obligaciones, pero una vez veas que la solución de tu problema, está fuera de tu control, agendar un viaje en medio de esa tristeza y depresión, podría ser tu salvavidas y te voy decir por qué…

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Reset mental

A menudo estamos tan abrumados con el problema o la depresión que no podemos ver las soluciones con claridad. Viajar te saca de dentro de una caja donde no ves todas las opciones que tienes alrededor. Extraerte de tu realidad actual y reinsertarte en otra localidad a través de un viaje te traerá pensamientos frescos, y verás cómo un abanico de posibilidades se abre para ti.

Desestresante

Escuchar otro lenguaje, recorrer una ciudad nueva, relajarte frente a otros paisajes… es impresionante el efecto relajante y sanador que produce estar de viaje. Viajar es un bálsamo para el espíritu, y eso es precisamente lo que tu necesitas en esta etapa. El stress te ciega; el viajar te desestresa.

Sin juicios

Es difícil recargar energías cuando te sientes observado y enjuiciado por tus acciones o falta de ellas. Un viaje, por corto que sea, te da la posibilidad de hacer lo que necesitas lejos de juicios innecesarios. ¿Necesitas perderte en las callejuelas de un pueblo desconocido, dormir el día entero en el cuarto del hotel, bailar la noche entera, o sentarte horas a observar el vaivén de las olas? Un viaje lo pone en tus manos.

Pensamiento nuevo

Cuando estamos rodeados de iguale,s es difícil ver las situaciones de manera diferente. Exponerte a otras culturas, observar otras formas de vida e intercambiar ideas con otras personas es vigorizante. Viajar te compra tiempo para reflexionar en un ambiente distinto.

El tema económico

Es posible que la causa de tu depresión sea de origen económico, lo que convierte la opción de viajar prácticamente en una utopía. Pero recuerda que para viajar no tienes que ir lejos. No hay que tomar un avión, ni cruzar un océano. Simplemente aléjate unos días de tu problema. Visita un amigo, un familiar, un pueblo distinto o un lugar donde nunca hayas estado. Viajar es cambiar de escenario, y eso no tiene por qué ser lejos ni costoso.

Sea que cruces el hemisferio o la autopista, si estás triste, te recomiendo un viaje. Regresarás re energizado, re enfocado y con la mente ligera de equipaje… Cuando llegues, verás tus problemas con ojos nuevos. Recuerda: los desastres, no importa de qué tipo sean, son oportunidades disfrazadas. Descúbrelas pero, primero, ¡viaja! ¡Viajar para sobrevivir!

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Carmen Dominicci también es autora de Carmen Dominicci Trotamundos

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¿Has tenido viajes sanadores?

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